Criminales contra una cuadrilla de hombres que insultaron e hirieron a Teodoro Blanco, en un baile junto al Río Guaire.

INVESTIGADORA: Zully Chacón M.

Departamento de Investigaciones Históricas – ANH

 

FICHA  DE IDENTIFICACIÓN DEL DOCUMENTO:

  • Ubicación: Academia Nacional de la Historia – Archivo I
  • Sección: Judiciales
  • Signatura: A10-C13- D 147
  • N° de documento: 147
  • N° de expediente:
  • Temática: causa criminal
  • N° de folios: 80 (folios del 1 al 80)
  • Año: 1790
  • Lugar: Caracas

“PUTAS QUÉ HACÉIS AQUÍ”

 Teodoro Blanco declara que, al salir de la lícita y permitida celebración de un nacimiento, se dirigía, como a las once y media de la noche, hacia su casa en compañía de su mujer y su cuñada. Pero, al pasar por la casa tienda de Antonio Bejarano, donde había un baile, dejó a su familia en la calle, cerca de la puerta arrimadas a una empalizada, y entró a dar una bailadita; y luego, cuando volvió a la calle, advirtió que varios hombres se aproximaban, de los cuales dos se acercaron a las mujeres de su familia “con demostraciones de querer usar con ellas alguna acción torpe”. En vista de esto, se acerca a su mujer y su cuñada  para protegerlas de aquellos provocadores. Uno de ellos le dijo, de manera satírica: “¿ha entonces tú tienes dos mujeres?”. Blanco responde que sí, porque una es su mujer y la otra su cuñada.

 La repuesta irónica de Blanco, que también se supone tenía unos tragos, da pie a que se forme una querella entre éste y el grupo de hombres -que estaba compuesto por el teniente visitador de la Real Renta del Tabaco y algunos cadetes de las milicias de blancos-. Estos desenvainan sus espadas, empujan y persiguen a Blanco, y uno de ellos lo hiere en la ingle derecha. Al parecer la calle donde se hallaban era un paso obligatorio para cruzar la ciudad y, por lo tanto, de encuentro de gente de diversas calidades. Aquellos hombres no iban todos juntos, sino que, por ser carnaval, algunos regresaban del baile que daba don Antonio Egaña, quien había sido alcalde de Caracas, y otros se dirigían o regresaban al baile que también tenían las Aristiguietas. Por supuesto, estos caballeros habían ingerido licor y, al toparse unos con otros, y ver que hay un alboroto, se van juntado según su mismo rango social; y, ante la irónica repuesta de Blanco, que era de menor rango social, aquellos nobles que por casualidad se habían conseguido, se engavillan contra él considerándolo un insolente.

 María de Jesús González, mujer legítima de Teodoro Blanco, señala también que ella se encontraba con su hermana y cuñado en la calle arrimados a una tapia esperando que su marido echara una bailada en la casa de Bejarano, cuando apareció una cuadrilla de hombres arrastrando por el suelo un arpa y gritando a voces que allí venia la justicia, y que uno de ellos se les acercó y les dijo: putas qué hacéis aquí. Fue entonces cuando su esposo intervino diciéndoles “¿caballeros, qué es esto?” y uno de la cuadrilla lo interpeló preguntándole qué tenía que ver él con esas mujeres, a lo que  responde Blanco que una de ellas era su mujer. De inmediato intervino otro de la cuadrilla, que llevaba casaca azul y bastón: “¿acaso tú tienes dos mujeres?”, a lo que Blanco, acercándose a la cuadrilla, replicó “sí señor, una es mi mujer y la otra mi cuñada”, repuesta que, al parecer, no fue del agrado de otro de ellos, quien le llamó indigno y pícaro. Al ver los de la cuadrilla que Blanco se acercaba a ellos, lo empujan y golpean con las espadas; Blanco dijo que lo habían herido y de inmediato buscó refugio en la casa de Bejarano, donde se efectuaba el fandango, pero la cuadrilla lo persiguió hasta allá, donde unas mujeres de la fiesta lo escondieron en un cuarto, mientras los hombres de la cuadrilla permanecían en la sala con las espadas desenvainadas exigiendo la entrega de Blanco. Su mujer les reclamó por lo que le habían hecho a su marido y uno de ellos le respondió que ya sabría quiénes eran ellos y que la pondrían donde debía estar, en la casa de la Misericordia. Recuérdese que en este lugar se depositaban todas aquellas que acusaban de “mala vida”.    Por el insulto y herida causada a Blanco estos jóvenes son arrestados, luego salen en libertad bajo fianza. En el expediente se hallan las declaraciones de los involucrados en este hecho y la petición de Blanco solicitando que a prorrata se le cancele los gastos de los cirujanos y medicamentos.

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